¿Es el capitalismo malo “per se”?

Cuando uno pronuncia la palabra capitalismo automáticamente se genera al idea de egoísmo, injusticia y acaparación de la riqueza. Basta con introducir la palabra "capitalismo" en Google Images para ver qué idea se tiene en la sociedad de este sistema económico, pero ¿es tan diabólico este sistema?

El capitalismo según la RAE es el "Régimen económico fundado en el predominio del capital como elemento de producción y creador de riqueza." Por "capital" en el sentido económico se entiende: "Factor de producción constituido por inmuebles, maquinaria o instalaciones de cualquier género, que, en colaboración con otros factores, principalmente el trabajo, se destina a la producción de bienes." Por lo tanto la base de la riqueza según la visión capitalista se basa en la producción, las instalaciones y el trabajo.

Lo que promueve mediante sus teorías Adam Smith, padre del capitalismo,  es que el estado no debe restringir a los individuos del acceso a los medios de producción ya que estos como generadores de riqueza son más productivos cuando existe competencia. Cuánto más libre, justa y equilibrada sea esta competencia mejor será el desarrollo económico de una sociedad o nación. En la sociedad del siglo XVIII, época en la que Adam Smith realizó sus investigaciones y creó sus teorías económicas el Estado protegía los privilegios de un sector, la nobleza, impidiendo al resto gozar de las mismas oportunidades de desarrollo personal y productivo. Esto a su entender era un claro error ya que limitada mucho los valores del emprendimiento, la innovación y la libertad de conocimiento hecho que lastraba las economías de los países.

Lo que ha ocurrido con la reducción del poder político y de su protección de los privilegios de unas minorías es que se generen otras minorías privilegiadas fruto del poder del mercado. ¿Es esto lo que defendía Adam Smith con su idea de capitalismo? Por supuesto que no. No importa que la acumulación de riqueza y privilegios provenga del proteccionismo del estado o de la libertad del mercado, este hecho es siempre contrario a la eficiencia económica y por tanto al bienestar común, dejando aparte el concepto de justicia. ¿Es por tanto culpable este sistema económico de las desigualdades? No lo es. La culpable de toda esta situación no es otra que la propia libertad de las personas. Esta libertad ha llevado al género humano durante todo este tiempo a dar rienda suelta a uno de sus instintos naturales más primarios, el egoísmo como fuerza para sobrevivir.

¿Quiere decir eso que se ha de eliminar la libertad de empresa de las personas para revertir la situación? Claro que no. En la historia hemos visto que los sistemas que restringen la libertad en pro del bien común lo único que consiguen es favorecer a la minoría que sí que goza de esa libertad. Lo que hay que hacer es repartir esa libertad a cuantas más personas de las sociedad mejor. Hablamos de una libertad verdadera y no limitada por circunstancias, sociales, políticas o económicas. Está de moda decir que en las sociedades libres y democráticas todo el mundo goza de la misma libertad e igualdad de oportunidades, donde el emprendedor puede triunfar. Esa patraña permite justificar que un 1% de la población acapare el 99% de la riqueza ya que no es más que el fruto de la igualdad de oportunidades.

¿Como se acaba con este sistema desigual? Más que prohibiendo, limitando y restringiendo empoderando. Creando sistemas de educación de calidad y accesibles. Acabando con la idea de que la riqueza acumulada en pocas personas es justa o ética y dando libertad verdadera de emprender a las personas, no limitar la capacidad de crear y crecer, ya que es lo que mueve a todo ser humano.

 

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